Lo que pasa cuando vas al taller

Ha pasado algún tiempo desde que me compré el coche, y como tarde o temprano todo llega, me temía que tenia que llevarlo al taller para cambiar una de esas piezas que hay que sustituir cada cierto tiempo porque por lo visto si no, el coche en un momento dado puede decirte “sigue tú que yo ahora te alcanzo”.

La verdad es que la pieza no es nada barata, pero bueno voy a pedir presupuesto a un conocido taller y a ver qué me cuenta…

– Piripipi piripipi… Taller la tuerca feliz, dígame?
– Sí, verá… es que llamo para que me hagan presupuesto para cambiar la correa de distribución del motor y tal…
– Aham… dígame marca de coche, modelo, marca de ambientador, etc…
– Pues es un… Curritomóvil, ambipur brisa fresca… para qué es lo del ambientador?
– Eh? no, por nada, por si tengo que recomendarle otro por si se caga encima cuando le diga el presupuesto pero con ese va bien, aunque con uno de menta fresca…
–  Cómo? entonces por cuanto me va a salir?
– Veamos… 300€ la pieza porque viene del país ese donde siempre preguntan por Juan…
– Cómo?
– Sí, Taiwan. Más 100€ de la mano de obra porque hoy hay pocas ganas de trabajar, más 300€ porque me quiero comprar la PS3…  así que más o menos lo que vienen siendo unos 700€ por ser pa ti.
– …
– Oiga? sigue ahí?
– Sí perdone, es que había ido a por un ambientador nuevo, que creo que sí que me va a hacer falta porque empieza a oler raro por aquí.
– Entonces qué? le cojo cita?
– Cita? sí hombre sí, espere un momento que voy al mercado negro de la esquina a vender un riñón, no te jode…
– pii pii pii…

En mi vida me habían querido cobrar tanto, y menos… por una primera cita.

En fin, menos mal que hay más talleres en el mundo, y como ya no tenía muchas ganas de ponerme a buscar otro, decidí llamar a otro que me habían recomendado.

– Piruriiii… piruriii… Ahquí el tornillo relampagueante, dígame?
– Esto… verá… llamo porque quería que me diera presupuesto para cambiarle al coche la correa de distribución…
– Ezo eh mu faci hombre… por 50€ te lo hago
– 50€?
– Muy caro? pos 40 y no bajo más!
– Vale vale… 40€, ahora mismo le llevo el coche, cuando paso a recogerlo?
– Ezo al dia siguiente te vienes y ya lo tienes todo hecho.
– Muy bien, pues en eso quedamos.
– pii pii pii…

Llevé el coche y lo dejé en manos del Tenazas, un personaje peculiar, parecía haber sido sacado de una película country mala de los años 90. Un pueblerino bajito, regordete, con un mono azul, su mondadientes en la boca y barba de tres días al que solo le faltaba el sombrero de paja e ir descalzo para ser el tío mecánico de Tom Sawyer.

Esa noche dormí tranquilo, mi coche iba a estar reparado por la mañana y solo por 40€!!

A la mañana siguiente, nada más levantarme fui a recoger mi cochecito.
Al llegar me encuentro al Tuercas al lado del coche y con una sonrisa de oreja a oreja. Algo (debe ser mi sentido currítico, producido por la mordedura de un caracol rabioso un día de verano sentado en el campo)  me dice que o no voy a salir de allí vivo, o si salgo va a ser por los pelos.

Antes de dirigirme al Tuercas hago con la vista un escáner rápido del coche por si le noto algo extraño. Todo parecía estar bien pero mi sentido currítico seguía avisándome. Finalmente me dirijo a él y le digo con mi mejor cara de amigo de como si lo conociera de toda la vida:

– Bueno, cómo se ha portado?
– Bien, ha estao bien.

Mientras va buscando la factura en un cajón que parecía no haberse abierto en años, o quizás milenios, a juzgar por el tamaño de la araña que salió de allí y por cómo tuvo que repelerla con un látigo y una silla a lo Ángel Cristo.

– Ehm… aquí está la factura, son 500€.
– Perdone?
– Que-son-qui-nien-tos-eu-ros.
– Si, si ya me he enterado, ¿pero no me dijo que serían 40€?
– Sí pero es que al final la cosa se complicó y tuve hacer más cosas de la cuenta.
– ¿Como qué?
– Pues a parte de la pieza por la que venías tuve que… mm… sí, ponerte un freidor de pollos en el motor.
– ¿El qué?
– sí hombre,  es una pieza que sirve para fasjdklj, pero tu no lo entiendes porque no eres mecánico…
– Pues ya me lo puedes estar dejando como estaba o te aprieto yo a ti la tuerca que te falta de un sopapo.

En mi cabeza ya me imaginaba cómo pegarle con un artilugio característico español como es el TP (Típico Palo) y no dejar huellas, pero seguro que alguien notaría su ausencia (para los de FP:  ausencia, que no estaba) y al final saldría a la luz.

Como podéis imaginar hice lo que todos hacemos llegados a esta situación, ¿plantarle cara y no dejar que me engañase? He dicho lo que todos “hacemos”, no lo que queremos hacer y luego no somos capaces. Así que como buen mecánico, me timó, y yo como buen típico cliente de mecánico, me dejé timar, luego me cagué en sus generaciones anteriores y todos tan contentos… putomecanicodeloscojones!

Si al final sale mejor comprarse unos patines, así tambien haces ejercicio y vas a todos lados sobre ruedas.

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Categorías: Humor | 3 comentarios

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3 pensamientos en “Lo que pasa cuando vas al taller

  1. Así que al final el viejo se compró la ps3… ya veo. xD

    Qué bueno currito, me gwusta ^^*

  2. no siempre ws bueno ir al taller siempre es bueno saber y aprender mecanica

    • Lo malo es que no te guste la mecánica, o en caso de que te guste, de dónde sacar el tiempo para aprenderlo…

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