Excursión a Gibraltar y Cartella – Parte 2

Bueno, son las 8:30 am y acaba de arrancar el autobús con unos cuantos alumnos además de MamáDory, Dory, Rafa y yo.

Esto va a ser interesante, acabamos de partir, y ya hay algunos “cantando”. Ya cantan (si a eso se le puede llamar cantar) mal por naturaleza, pero es que encima los cabrones se están esforzando en cantar mal, como si se hubieran hartado de estupefacientes, y lo malo es que no les está costando ningún esfuerzo.

– Ay omá que chico soy y que grande es el mundo.. ay…!

– Y yo aquí, sin estar vacunado. Menudas 2 horas de viaje me quedan, y eso que aún no hemos desayunado. Menos mal que me traje los audífonos para el viaje con doble función: 1, me hace el viaje más ameno mientras escucho música, y 2, al estar oyendo música me protege los tímpanos de desgarres por factores externos como el canto de sirena travesti que imitaban algunos de los allí presentes, que no es poco oiga, y dicho sea de paso, vuelvo cuerdo a casa.

Llegamos a la primera parada Benalup Casas Viejas.
Bajamos del bus y hace un viento del carajo, todos parecíamos que nos habíamos dado de ostias con una banda de peines cabreados. Entramos en un bar y al vernos los que estaban allí levantan las manos.

– No tenemos nada, tomen, llévense la caja.
– Perdone, pero venimos a desayunar… (WTF?!)
– Ahh! haberlo dicho antes… es que al veros con esas pintas…

Y yo, que soy muy de “si voy a una ciudad nueva, como lo que comen alli…”
Y qué mejor desayuno ya que vamos de camino a una colonia inglesa, que algo típicamente inglés ( aparte de los huevos con bacon ) antes de llegar?, así que me pedí unas tostaditas con mantequilla.

Nota para el futuro: Si no estás en el extranjero, no pidas nada con mantequilla; los españoles sabemos hacer muchas cosas, pero la mantequilla se nos resiste.

Ya hemos desayunado y estado en el museo local de prehistoria, luego hicimos una parada en Cartella, para ver las ruinas de la ciudad romana, algo que los que me conozcan, saben que me encantó, ya que yo soy muy de ver piedras antiguas. Me encanta.

Estoy de nuevo en el bus, ya de camino a Gibraltar, la última parada, y la cosa no cambia; la naturaleza tiene un extraño sentido del humor: le da entusiasmo a quien no sabe cantar, pero la naturaleza no los tiene que aguantar!!

Llegamos a la aduana y nos dice el profesor que preparemos los DNIs porque enseguida subirá el guardia y nos lo pedirá. Efectivamente, sube el guardia, y va uno por uno (éramos unos 12 en el bus) mirandolos a la cara y acto seguido diciendo “su DNI por favor”, y se lo iban mostrando. Hasta aquí todo normal. Yo estaba en la última fila sentado, con rafa y otro amigo. Llega el guardia, y como a los demás, les pide el DNI y, mirandolos a la cara, comprueba que son ellos, pero cuando llega hasta mí, simplemente se me queda mirando 5 segundos, y ni siquiera me pide el DNI, se baja del bus y nos da paso.

Algo no me cuadra…

Tras pasar la aduana, tenemos que volver a repetir la operación, pero esta vez con el guardia inglés. Y vuelve a ocurrir lo mismo. Ésta vez mis amigos se miran y me dicen.

– Qué has hecho?
– No se, debe de ser la mantequilla que me he desayudado, que infunde respeto… o temor.

Ya hemos llegado, nos bajamos del bus y nos dirijimos al museo.

– Ya estamos en la tierra prometida, ahora a visitar el museo, y luego mientras llega la hora de irnos y algunos hacen sus respectivas compras (por aquello de que algunas allí son más baratas) vamos a buscar guapas guiris rubias y a practicar inglés.

5 minutos más tarde, empieza a llover.

– Vale, lo pillo, las dejaré en paz.

Total, que visitamos el museo, acompañé a mis compañeros a dichas compras, y mientras llegaba la hora de irnos, fuimos a tomar algo a un pub irlandés. Y aunque por el camino sí que vi alguna que otra guiri que se salía del molde, no tuve ocasión para practicar con ellas, que pena.

Son las 19:00, volvemos a casa. Y esta vez, tenemos que pasar por la aduana caminando, enseñar el DNI y pasar por el puesto de control, por si alguno ha comprado de más, ya que se considera contrabando, y no está permitido.

Formamos una cola, vamos pasando de uno en uno mientras el guardia comprueba:

– Por favor, id  abriendo las mochilas, enseñando lo que lleváis y mostrad el DNI.

En esto que veo que me va a tocar a mi y comienzo a abrir mi mochila para enseñársela y a preparar el DNI y el guardia me dice:

– No es necesario, pase.

Y a los que venían junto a mí igual. WTF??

– En serio, qué has hecho? conoces a esta gente? o es que tienes una doble identidad secreta?
– Os lo he dicho, es la mantequilla.

No entiendo nada, pero creo que debo tener inmunidad diplomática o algo así, y ya estoy preparando mi próxima visita, ya que al ir con tanta prisa para ver tantas cosas, me quedé con las ganas de subir al peñón y de ver a los monetes, y esta vez iré con una mochila bien grande.

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Categorías: Humor | Deja un comentario

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